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Playa y piscinas

El horizonte infinito

El aroma de los pinos al amanecer, la luz que juega con las olas, el murmullo del agua besando la orilla... La playa de Cala Esmeralda es uno de esos rincones privilegiados de Mallorca en los que todo adquiere un ritmo diferente. Envuelta en la calma de su entorno, se convierte en ese lugar mágico donde olvidarse de las preocupaciones. Una sensación de libertad que se extiende desde el horizonte infinito de las piscinas del hotel, que se funden con el azul turquesa del mar y te brindan la posibilidad de reencontrarte con la felicidad en mayúsculas.

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