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Los “dimonis” y Mallorca: una tradición centenaria

01/02/2021

Si alguna vez estás en Mallorca a mediados de enero déjate llevar por la magia del fuego, la música y el baile de la “nit mágica” o “nit bruixa( noche bruja ) del 16 de enero, víspera de Sant Antoni. Una noche que desata pasiones i afianza emociones del sentir isleño. Vivirás en primera persona una de las fiestas populares más antiguas y queridas por los mallorquines.

Pero ¿de dónde surge esta tradición con esta figura central tan tenebrosa?

En Mallorca, la fiesta entorno a la relación entre Sant Antoni y el dimoni tiene su origen en el siglo XVIII, y se empapa de antiguas ceremonias de la fecundidad, el cultivo y la protección de los animales. Sant Antoni es el protector de los payeses de la isla y el demonio representa las tentaciones a las que Sant Antoni tuvo que vencer.

Mirando más atrás en el pasado, según el historiador Antoni Gili, las ruedas de fuego, las danzas i bailes en ruedo son reminiscencias de los rituales de fuego que celebraban chamanes y brujos para festejar que los días se alargaban y representan la fuerza del sol y la victoria de la luz sobre las tinieblas.

Por eso se encienden hogueras, con el deseo romántico de enlazar con el hombre primigenio de costumbres no dañadas por la civilización. El fuego simboliza el renacimiento del sol que fertiliza la tierra. En muchos pueblos aún continúan celebrando la ceremonia del salto sobre el fuego, al son de la música

En esta noche mágica que surge de tiempos ancestrales los “dimonis” (demonios) salen de su “oscuro escondite” para llenar las plazas de muchos pueblos de Mallorca y realizar sus danzas alrededor del fuego. En lugares como Sa Pobla, Manacor, Capdepera o Artà se trata de una celebración muy arraigada, que en las últimas décadas ha sufrido un enorme auge. Actualmente las islas cuentan con más de 50 colles de dimonis.

 

La música tradicional está en el centro de todas las celebraciones, los bailes de dimonis, los ancestrales cantos con “ximbomba” (*) y los bailes populares que suelen acompañar estas fiestas. Es un hecho muy popular cantar canciones eróticas durante esta noche bruja y algunos historiadores aseguran que hace muchísimos años esta fiesta podía llegar a acabar en orgía.

 

El 17 de enero festividad de Sant Antoni Abat, día de la payesía mallorquina y patrón de los animales, se celebran las beneïdes en la mayoría de pueblos mallorquines. Miles de personas llevan a sus animales para recibir el agua bendita de Sant Antoni y en algunos pueblos como Felanitx, Es Carritxó, S’Horta… ( a poca distancia de nuestros hoteles) se preparan carrozas tematizadas con estampas de la Mallorca rural, los participantes van con el vestido tradicional y hay dos figuras que no pueden faltar Sant Antoni i el dimoni. Los participantes suelen homenajear a su patrón, cantando, bailando o recitando un puñado de “gloses” (**) o canciones improvisadas (versos con la temática de la fiesta, que en ocasiones son sátiras a la actualidad política, social o económica).

 

Una expresión cultural de gran valor que nos acerca a nuestros antepasados, que trabajaron el campo y llevaron una vida muy austera, pero a su vez noble y bella, en pleno contacto con la naturaleza y sus ciclos. Podemos decir que vivimos esta fiesta como un viaje al pasado, conectando con el sentir de esos hombres y mujeres.

 

Haz tu reserva en alguno de nuestros hoteles Inturotel en Mallorca. ¡Estaremos encantados de contarte más acerca de ésta y otras originales tradiciones de nuestra tierra! ¡Visca Sant Antoni!

 

 

(*) “ximbomba”: Antiquísimo instrumento musical de fricción que consiste en recipiente de barro de cuello redondo y agujereado en su base, la parte superior se cubre con un cuero agujereado en el centro por el que se hace pasar una caña. Al fregar la caña con la mano húmeda el recipiente actúa de caja de resonancia)

 

(**) “glosa” En las Islas Baleares se trata de una especie de composición popular, oral y rimada, normalmente improvisada en el mismo momento que se declama.

 

 

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Cala d’Or: un trocito de Ibiza en Mallorca
28/07/2021
Cala d’Or: un trocito de Ibiza en Mallorca
¿Sabes por qué se dice que Cala d’Or es como un trocito de Ibiza en Mallorca? ¡Enseguida te lo contamos! Y luego, si lo deseas, haz tu reserva en alguno de nuestros hoteles Inturotel en Cala d’Or y prepárate para disfrutar de los días y las noches más inolvidables del verano.    Los orígenes de Cala d’Or los encontramos en el flechazo que el pintor y dibujante ibicenco Josep Costa, “Picarol”, tuvo con este lugar de exuberante naturaleza y calas de agua cristalina hacia el año 1933.   Como la bombilla que se enciende e ilumina las mentes creativas, en la de Picarol se hizo enseguida la luz e ideó un lugar paradisiaco para desconectar y vivir rodeado de naturaleza. Aquí se encuentran algunas de las calas más bonitas de Mallorca: Cala Gran, Cala Petita, Cala Ferrera, Cala Serena y, por supuesto, Cala Esmeralda, frente al Inturotel Cala Esmeralda Beach Hotel & Spa, un exclusivo Solo Adultos con suites con piscina o terraza privada, cocina gourmet y su relajante Salinas Spa. En Cala d’Or se encuentra el tercer hotel más antiguo de la isla todavía en funcionamiento.    El paraíso que Josep Costa dibujó en su mente era una arquitectura paisajista con todas las casa blancas, cubiertas planas, muretes de piedra típica balear, zonas ajardinadas alrededor de ellas a imagen y semejanza de la isla natal del fundador. Líneas arquitectónicas sencillas, puras y orgánicas, con un respeto absoluto por el privilegiado entorno natural. La altura de la futura casa no podía superar la altura del pino más alto de la zona.  Ya en aquel entonces, la idea era que Cala d’Or se convirtiera en un lugar de descanso para artistas, gente sofisticada y viajeros sensibles en busca de las vacaciones soñadas.   El nombre de Cala d'Or, literalmente “cala de oro”, por los reflejos dorados que el sol proyecta sobre el mar en esta zona, viene de su cala homónima de Ibiza, Cala d'Hort. Costa la nombró originalmente Cala d’Hort, aunque poco después el nombre derivaría en el actual Cala d’Or.  Una vez construidas las primeras casas, arquitectos de primera línea como Josep Maria Sert o el alemán Erwin Broner, quedaron maravillados de la perfecta integración del núcleo urbano en la naturaleza.  Otro gran arquitecto que se enamoró de la costa sureste y también trabajó en la zona fue el danés Jorn Utzon.    Una característica de nuestro resort es su orografía, al estar enclavado en una costa repleta de calas, salientes rocosos, acantilados… No disponemos de un paseo marítimo como tal, si no que repartidos por todo el núcleo encontrarás accesos al mar que son auténticas ventanas sobre las aguas azules y turquesas de nuestro Mediterráneo. No te cansarás de hacer fotos.    Artistas que amaron Cala d’Or   La popularidad de Cala d’Or como lugar de ensueño para pasar unos días de vacaciones pronto corrió de boca en boca. Y así fue como, a partir de los años 70, artistas y creadores internacionales se dejaban ver por sus calles como unos residentes más: Rita Pavone, Juan Manuel Serrat...     El caso del célebre cantautor catalán Joan Manuel Serrat es muy conocido, ya que se refugió en Cala d’Or donde sus padres tenían una casa de veraneo, para componer algunos de los temas del célebre disco “Mediterraneo” de 1971. Hasta esa casa hizo llegar un  piano en un carro tirado por burros para poder ensayar junto a su amigo, el músico  Ricard Miralles.  El pintor y escultor mallorquín Riera Ferrari residió en Cala Llonga más de cuatro décadas. Inauguró el mítico local de ambiente oriental Shamas, y abrió la Galería Picarol dónde se expondría la obra de jóvenes talentos, entre ellos la del felanitxer Miquel Barceló. También fue innovador creando el Estudi Joan, un local situado en la Marina de Cala d’Or que funcionaba como galería de arte y también como café. Una idea nunca vista antes en Mallorca y ampliamente imitada después.   El epicentro de aquella vida creativa y artística era el  Bar Fernando, que hoy en día sigue abierto. Situado en el casco antiguo, una zona con apenas tráfico rodado, con pinos centenarios y un centro peatonal con mucho encanto. Allí los artistas como Serrat o  Camilo Sesto se sentaban con su guitarra deleitando con sus canciones a los asistentes llegados de todo el mundo.  Cala d’Or destaca por la variada y cualificada oferta gastronómica. En su lujosa Marina o su casco antiguo te esperan restaurantes para todos los gustos. Así como terrazas y Beach Clubs con las mejores vistas, como Sa Cala Beach Club en Cala Esmeralda. No dejes de probar los platos típicos de Mallorca y algún vino de la zona. ¡Cala d’Or destino ideal para gourmets!    ¿Verdad que apetece conocer este pintoresco enclave? El lugar que atrajo y sigue atrayendo a personas de todo el mundo por su belleza, sus playas, su gastronomía y su luz.      Pues precisamente en Cala d’Or se encuentran los hoteles de Inturotel en Mallorca, donde te esperamos con los brazos abiertos para que vivas la mejor experiencia de la isla durante tus próximas vacaciones.   
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