PURO MEDITERRÁNEO

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Cala Figuera

  • Nivel de dificultad: Fácil

Ruta en coche: Desde Cala d'Or hay que dirigirse a Santanyí y desde allí a Cala Figuera (18 Km. aproximadamente).

 

Qué hacer: Este lugar supone una auténtica inmersión en lo más auténtico de la vida mediterránea. Se trata de un puerto natural muy largo y angosto usado desde tiempos inmemoriales. En Cala Figuera las casas, el propio puerto e incluso las embarcaciones, en especial el "llaüt" la tradicional embarcación mallorquina son testimonios vivos de la esencia de la vida en el Mare Nostrum. Aquí aun encontramos muchos barcos dedicados a la pesca tradicional que atracan a los pies de las casas de los pescadores y cerca de los "escars" (refugios excavados en la roca donde se guardan y protegen las embarcaciones). El innegable atractivo y encanto de este singular puerto ha sido fuente de inspiración de cantantes como Maria del Mar Bonet y de infinidad de pintores. A la caída de la tarde la llegada de las barcas de pesca con sus capturas es un auténtico espectáculo que bien merece la pena presenciar. Os recomendamos un paseo recorriendo el perímetro del puerto (tal vez tengáis que quitaros los zapatos para esquivar el agua), tomar fotos inolvidables o disfrutar de un helado en una terraza colgada sobre las aguas de esta mágica cala (que nos es playa si no puerto natural).

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¡Somos mallorquines!
28/08/2020
¡Somos mallorquines!
¡Somos mallorquines! ¿Te gustaría conocer nuestras costumbres?   Mallorca es una isla fascinante por su historia y su belleza, famosa en el mundo entero por sus playas azul turquesa y su riqueza natural. Un paraíso en el que, además de los miles de turistas que nos visitan cada año, vivimos nosotros, los mallorquines. ¿Te apetecería conocernos un poco mejor, saber más acerca de cómo somos, de nuestras costumbres y tradiciones? ¿Sí? ¡Pues permite que nos presentemos!   Somos generosos y alegres, como la belleza que nos rodea   Hay quien dice que, como buenos isleños, nuestro carácter es un poco cerrado. Y aunque al principio te pueda dar esa sensación, ¡nada más lejos de la realidad! A los mallorquines nos encanta hacer vida social en la calle, detenernos a charlar con nuestros vecinos sobre cualquier cosa, escuchar música en la plaza del pueblo, quedar a tomar algo a cualquier hora del día o de la noche con nuestros amigos...   Lo que sucede es que somos personas sencillas, siempre hemos tenido alma campesina. Por eso no nos gusta la gente que se da aires de grandeza o que trata de impresionarnos: ¡eso no va para nada con nuestro carácter! Si te fijas bien, nuestro modo de entender la vida está marcado por esta sencillez: la arquitectura de las casas en las que vivimos, los mercados tradicionales en los que hacemos la compra, la ropa sobria con la que nos vestimos, los pequeños bares en los que nos tomamos el café o el aperitivo...   Es verdad que, precisamente por este carácter sencillo, al principio nos cuesta hablar de nosotros mismos (pero no porque seamos cerrados, sino por pudor). Ahora bien: una vez cogemos confianza con nuestro interlocutor, podemos ser personas la mar de expansivas, extrovertidas y alegres. Y, sobre todo, muy generosas.   La generosidad es un rasgo que nos define probablemente más que ninguno. Entre amigos siempre suele haber disputas en los restaurantes, pues uno siempre insiste en invitar al otro, y viceversa. Y si durante tus vacaciones estás buscando un lugar y vienes a pedirnos ayuda para encontrarlo, ¡nos desviviremos por ayudarte, y hasta te acompañaremos al lugar para que no te pierdas, si es preciso!   Nos apasionan el mar y foravila   Nuestra fuerte conexión con el mar que nos rodea, con foravila (campo en mallorquín) y la payesía, impregnan nuestro carácter. Nos apasiona salir a pasear en barca, a nadar, a bucear, a practicar vela, a pescar... La mayoría de nosotros tiene un huerto propio, o algún familiar con tierras labradas en el que nos abastecemos de verduras de primera calidad para elaborar nuestros platos mas preciados. Y cuando el calor afloja, entre otoño y primavera, nos encanta salir a la montaña, hacer excursiones en familia y con amigos. Las vistas desde las cimas de nuestras montañas son indescriptibles, hay que vivirlo en primera persona.   Amamos nuestras tradiciones, nuestra gastronomía y nuestra lengua   ¡Nos encanta festejar! Y lo hacemos a lo grande. Desde los foguerons (hogueras) y beneïdes en honor de Sant Antoni o Sant Sebastià, a la celebración de fiestas populares de cada pueblo, algunas tan antiguas como El Ball des Cossiers de Montuiri y Manacor, El Ball dels Cavallets, de Felanitx, o la fiesta de La Beata, de Santa Margalida.   Y las clásicas matances, fiesta familiar gastronómica en la que la familia se provee de sobrasada y carne de cerdo para pasar todo el año, y en la que se desayuna, almuerza y cena platos exclusivos de esta celebración y que no comemos el resto del año. En tu próxima visita, te animamos a probar algunas delicias de nuestra variada y exquisita cocina mediterránea, como la ensaïmada, la coca de verdura, el trampó, el arròs brut, el tumbet, las berenjenas rellenas, las empanadas, los cocarrois o el helado de almendra con gató, entre otras.   También tenemos una lengua propia, el catalán de Mallorca, de la que nos sentimos orgullosos, y que queremos proteger para que nuestros nietos puedan expresar sus sensaciones, emociones y sentimientos. Una lengua derivada del latín con una musicalidad en sintonía con el paisaje que habitamos. Te animamos a aprender con nosotros alguna de nuestras palabras y expresiones: bon dia, bon vespre, bona nit, bon profit, avui, demà, puput, oblada, cranc, mel.lera, figa, capfico… Y nuestro popular Uep! com anam? (Ei! ¿cómo estás?).   Para nosotros, no existe otro lugar como Mallorca   El hecho de vivir en una isla, territorio limitado y rodeado del inmenso mar, nos ha apegado a esta tierra de manera excepcional. Los mallorquines sentimos que, como en Mallorca, no se está tan bien en ningún otro lugar del mundo. Aquí lo tenemos todo para ser felices: playas, montañas, un clima agradable todo el año, una gastronomía exquisita, hermosos pueblos milenarios, mercados populares, cultura, historia y el tiempo necesario para vivir la vida a nuestro ritmo: con calma, sin prisas, saboreando cada momento y cada lugar.   Si quieres descubrir todas estas curiosidades tan nuestras, lo mejor que puedes hacer es venir a conocernos. Alójate con nosotros en alguno de los hoteles Inturotel en Mallorca, ¡te recibiremos con los brazos abiertos! Y estaremos encantados de ayudarte a planificar tus visitas alrededor de la isla.                      
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